VIRUS, TEBEOS Y PANDEMIAS TAMBIÉN

por Ramon Pereira, profesor y escritor.

Un virus es un organismo de estructura muy sencilla, compuesto de proteínas y ácidos nucleicos, y capaz de reproducirse solo en el seno de células vivas específicas, utilizando su metabolismo. (el texto no es mío, lo he copiado de la RAE).

En definitiva, y como ya sabían bien los romanos, un virus es veneno. Y por veneno podemos extrapolar no solo a los cabrones microscópicos sino también a la mala gente en general. Vamos que un virus no es tu amigo. Es algo o alguien que te va a hacer daño, y si puede, te matará.

Por cierto, recientemente leí en un artículo que June Almeida, una científica escocesa, descubrió a estos virus reales. Les recomiendo la lectura:

https://www.nationalgeographic.es/historia/2020/04/june-almeida-cientifica-que-descubrio-coronavirus

Contrariamente a este tardío descubrimiento, parece que estos pequeños asesinos son conocidos desde hace mucho tiempo. Según nos cuenta la Wikipedia: “Se conoce un texto legal de Mesopotamia de en torno a 1.800 a.C. que trata del castigo que se le impuso a un hombre cuyo perro, probablemente afectado por la rabia, mordió a otra persona y la mató.” Joder, y yo que pensaba que eran los mejores amigos de los hombres y la mujeres. Aunque he de confesar que soy más de gatos, bueno de gatas; no tienen la rabia y son más independientes.

En fin, volviendo al propósito inicial de este texto, los tebeos o cómics, à votre guise, sería imposible hablar de todos las obras que han tratado o están relacionadas con virus y pandemias (vaya, no les he dicho que era esto último. Bueno, supongo que ya se han enterado). Pero, afortunadamente, hay alguien que sí lo ha hecho, y es muchísimo más sabio en este campo que un humilde servidor. Les hablo del inefable Manuel Barrero que publicó recientemente una exposición con mil referencias en la fenomenal página de Tebeosfera:

https://tebeosfera.blogspot.com/2020/03/virus-y-epidemias-en-el-comic.html

Supongo que en este momento se preguntarán por qué sigo escribiendo. Podría no hacerlo, Bartleby style, podría escribir una reseña con las fuentes que he dado (que son estupendas) y quedaría como un rey, pero bueno ya que estamos y siendo republicano, comentaré los cómics que he leído recientemente sobre este tema y les recomiendo por su interés artístico.


Cuando hablamos de pandemias es inevitable no hablar de zombis. Un virus desconocido transforma a los muertos o contaminados en monstruos caníbales. La serie más conocida es The Walking Dead (2003-2019), escrita por Robert Kirkman, inspirada en las películas de George Romero. Durante los siete primeros números fue dibujada por Tony Moore y después por Charlie Adlard. Si bien en este cómic se habla de caminantes, nunca se menciona el concepto de zombi. Se le ha criticado la similitud del inicio con la película 28 días después (2002). En ambas obras el protagonista despierta en un vacío hospital donde se inicia la historia. Kirkman ha comentado varias veces que ya tenía escrita la historia mucho antes y que el film se estrenó en EUA en 2003. Qué difícil es ser original.

Es una serie que consta de 193 números (nada más y nada menos). Tiene arcos argumentales más interesantes que otros. El tratamiento general es inteligente porque se enfoca en cómo se organizarían los supervivientes en un mundo apocalíptico y destaca la profundidad de sus personajes. Quizás el final es un poco precipitado y ha recibido varias críticas, pero es indudable que es una saga que permanecerá en la memoria colectiva, gracias también a su adaptación en serie de televisión (a ver cuándo la terminan).

Siguiendo esta línea, pero de una manera mucho más brutal, tenemos la serie Crossed de Garth Ennis (guionista) y Jacen Burrows (dibujante) que fueron continuados por otros autores. Es realmente buena la serie que hizo Alan Moore (es mi dios) llamada +100. Posiblemente Crossed sea uno de los cómics más violentos y gore que he leído en mi vida. La caracterización de los zombis es mucho más creíble que en The Walking Dead. Los infectados conservan su inteligencia e incluso la potencian. Y aquí me planteo la siguiente cuestión: ¿por qué los zombis casi siempre son tontos y siempre tienen hambre? Gracias a este cómic existe otra forma de considerarlos e incluso de entenderlos. Es una gran reflexión sobre la maldad del ser humano. Recomendada solo a mayores de 18 años.

Investigando para este artículo (o lo que sea) me topé con la iglesia, perdón, quería decir con Infected del gran guionista JD Morvan (HellDoradoEl ciclo de TschaiA la orilla del agua) y del dibujante Huang Jia Wei (Yaza junto a Morvan). Publicado en 2012 por la Dirección General de Cooperación Internacional y Desarrollo de la Comisión Europea, una de las siete instituciones de la Unión Europea (UE), es un cómic premonitorio de la situación actual. Encontramos laboratorios chinos que manipulan virus, un viajero del futuro (estilo Terminator pero rollo manga), un estudioso de la influenza y las pandemias apellidado De la Mancha (cuyo nombre no quiero acordarme) que es contagiado por un primate (zoonosis), un ladrón, una cura y una empresa de vacunas. Todo ello lo mezclan y sale este quijotesco tebeo que deja un regusto amargo si pensamos por qué no tuvo más repercusión (adjunto enlace de descarga gratuito):

https://op.europa.eu/en/publication-detail/-/publication/4cc2ea93-d003-417e-9294-1103a6ee877d



De todos los autores manga que más miedo y repulsión me han ofrecido como lector es, junto a Suehiro Maruo, Junji Ito. En su novela gráfica Gyo, un experimento desarrollado por militares japoneses transforma a los peces en bestias con patas. Un gas interior mueve el mecanismo que los posee y desprenden un hedor infernal. Poco a poco el virus se expande hacia los humanos. La novia del protagonista es infectada y este con la ayuda de su tío científico intentará ayudarla. En líneas generales es bastante escatológico y repulsivo, no apto para paladares sensibles.

Una visión totalmente diferente y sorprendente vemos en la serie Beauty, de la mano de Jason A. Hurley (guion), Jeremy Haun (dibujo) y John Rauch (color). El virus se transmite como cualquier enfermedad de transmisión sexual (ETS) pero el resultado es la belleza. Todas las imperfecciones desaparecen transformando a la persona en un Adonis o una Afrodita. Pero nada es perfecto. Algunos de los infectados empiezan a sentir náuseas y mareos. Hasta que al final arden por dentro (combustión espontánea) y explotan cual petardo de San Juan. Una visión muy crítica sobre la sociedad de las apariencias, mezclada con intereses farmacéuticos y líderes religiosos y políticos.

Y para finalizar con unas sonrisas (no todo va a ser sufrir) un par de obras made in spain, de nuestros grandes creadores Ibáñez y Jan.

Ibáñez en su obra lleva a los carismáticos personajes Mortadelo y Filemón a investigar una epidemia de gripe que está afectando a los agentes de la T.I.A. Con su peculiar sentido del deber (y de la torpeza) los locos detectives van logrando acercarse al causante de todo ello. Sin dejar de ser un cómic humorístico, Ibáñez, muestra muy bien las repercusiones que tendría un virus de este tipo en la sociedad: la afectación de miles de personas, la importancia del confinamiento, la necesidad del uso de mascarillas y la distancia social, el colapso de las urgencias, las teorías conspiranoicas sobre terrorismo o interés farmacéuticos, incluso se parodia la idea (que hemos vivido) del excesivo uso del papel higiénico para mocarse (ahora lo entiendo todo).

En el caso de Jan con su Virus Frankenstein, un malvado doctor extraterrestre tiene un acuerdo con una farmacéutica (qué malas son) para extender la epidemia HXN8. Pero lo que no saben es que Superlópez no se lo va a poner nada fácil.

En definitiva, como pueden observar, hay muchas aproximaciones y tratamientos respecto al tema abordado. Lean tebeos en estos tiempos tan difíciles que vivimos. Y, sobre todo, disfruten y no se contagien.

.